Casi todo el mundo define la inflación como «que suben los precios». Es la consecuencia, no la causa. Y confundir una cosa con otra cambia a quién le echas la culpa.
Un pueblo con cien monedas
Imagina un pueblo aislado donde circulan 100 monedas y cada semana se venden 100 barras de pan. Más o menos, una barra cuesta una moneda. Un día, alguien encuentra la forma de fabricar otras 100 monedas iguales a las que ya había. El pan no ha cambiado: mismo panadero, misma harina, mismas 100 barras. Pero ahora hay 200 monedas buscándolas, y el panadero, que ve que le ofrecen más, acaba cobrando dos.
El pan no se ha encarecido. Lo que ha pasado es que cada moneda compra la mitad. Eso es la inflación: que aumenta la cantidad de moneda. La subida de precios es lo que viene después.
La diferencia importa. Si crees que suben los precios, buscarás culpables entre los que venden: el panadero, el supermercado, la gasolinera. Si entiendes que es la moneda la que compra menos, mirarás hacia quien la emite.
Se sabe desde hace casi quinientos años
A mediados del siglo XVI llegaban a España cantidades enormes de plata y oro de América, y los precios se disparaban sin que nadie entendiera bien por qué. En 1556, Martín de Azpilcueta, profesor de la Escuela de Salamanca, lo explicó: donde la moneda escasea, las cosas y el trabajo se pagan con menos, y donde abunda, con más. No había más pan ni más paño en Castilla. Había más plata persiguiéndolos. Azpilcueta está considerado uno de los descubridores de lo que hoy se llama teoría cuantitativa del dinero.
Quién fabrica hoy las monedas nuevas
Hoy nadie trae galeones de plata. El euro, como el resto de monedas de curso forzoso, no está respaldado por ningún bien: se crea sin límite físico.
Lo crea en parte el Banco Central Europeo, pero sobre todo los bancos comerciales. Cuando un banco te concede un préstamo, no se limita a prestarte lo que han depositado otros clientes: apunta el importe en tu cuenta, y con ese apunte nacen euros que antes no existían. Lo explica el propio Banco de Inglaterra.
Y no es un efecto secundario que nadie quisiera. El objetivo declarado del Banco Central Europeo no es que el euro conserve su poder de compra, sino que lo pierda a un ritmo del 2% al año, que es lo que su estrategia llama estabilidad de precios.
Por qué no te afecta a todos igual
Vuelve al pueblo. Las 100 monedas nuevas no aparecen repartidas por igual en todos los bolsillos. Quien las fabrica las gasta primero, cuando el pan todavía cuesta una moneda. Para cuando llegan a los demás, el panadero ya cobra dos. El primero compró a precios viejos; el último paga los nuevos con un sueldo que no ha subido todavía.
Esto lo describió Richard Cantillon hacia 1730, en un ensayo que no se publicó oficialmente hasta 1755, y por eso se llama efecto Cantillon. Hoy los primeros de la fila son el Estado, cuya deuda compra el banco central, y la banca, que recibe el crédito antes que nadie. Los últimos, quienes viven de un salario que se revisa una vez al año.
Por eso los euros nuevos se notan antes en lo que se compra con crédito que en el supermercado. Entre el primer trimestre de 2020 y el de 2026, el IPC español subió un 24% y el precio de la vivienda un 52,6%.
IPC, inflación interanual y subyacente
El IPC, índice de precios de consumo, es lo que publica el INE cada mes: el precio de una cesta de bienes y servicios que compra un hogar medio. En septiembre de 2026 estaba un 4,9% por encima de septiembre de 2025.
| Término | Qué significa | Septiembre de 2026 |
|---|---|---|
| Inflación interanual | Cuánto ha subido el IPC frente al mismo mes del año anterior. | 4,9% |
| Inflación subyacente | La misma medida, pero sin alimentos no elaborados ni energía, que son los precios que más saltan de un mes a otro. | 3,1% |
| IPCA (armonizado) | El IPC calculado con un método común a toda la Unión Europea, para poder comparar países. | — |
Que la subyacente sea menor no quiere decir que la inflación «de verdad» sea más baja. La gasolina y la fruta también se pagan. Solo quiere decir que esos dos grupos se movieron más que el resto.
El problema del IPC no está en sus cuentas, está en lo que mide. Mide la cesta de una persona media que no existe y deja fuera el precio de la vivienda como inversión, que es justo por donde entran primero los euros nuevos. Mide bien, pero donde el fenómeno llega el último.
Qué hace la inflación con tu ahorro
Con los precios un 4,9% más altos que hace un año, 10.000 euros guardados compran lo que antes compraban 9.532,89. Y con el 2% que busca el Banco Central Europeo, mantenido 30 años, esos 10.000 euros acaban comprando lo que hoy compran 5.520,71. Casi la mitad, sin tocarlos.
Sin devaluación, la tendencia natural de los precios es bajar: cada año se produce más y mejor con lo mismo. Lo que da la vuelta a esa tendencia es una moneda que se emite sin límite.
La defensa no es esconder el ahorro en la cuenta, sino guardarlo en bienes cuya cantidad no dependa de una decisión administrativa: empresas que producen y oro, que nadie puede fabricar desde un despacho. Lo contamos con datos en Tu ahorro se devalúa por diseño, y qué es seguro y qué no en La inversión más segura que existe.
Contenido educativo. No es asesoramiento financiero personalizado.